Molinos de la Devesacarballa y Aserradero del Maestro

Ruta de los Molinos de la Devesacarballa, Sabucedo

Es esta una ruta de senderismo situada en Sabucedo, al pie de la carretera comarcal PO-7001, con un recorrido de, aproximadamente, 1 km y una dificultad baja para caminar. Ideal para dar un paseo por el campo, junto al río, y conocer la actividad que alrrededor de él se desarrollaba en los molinos, gozando de la belleza de la vegetación, el paisaje y los caprichos del agua en la naturaleza.
Comienza enfrente al cruce que da entrada a Sabucedo, llamado cruce del Teleclub.
Lo primeiro que nos encontramos es una construcción, restaurada de forma primorosa, de planta baja, llamada en el pueblo la “Serra do Mestre” (Sierra del Maestro). Dentro de ella están el molino, el aserradero y el horno de cocer el pan.
Siguiendo el sendero, bajo frondosos robles centenarios, caminaremos al pie de un tranquilo río en el que se reflejan los árboles y nuestras propias imágenes. Es posible que veamos cruzar alguna trucha y en el verano hay una deliciosa y refrescante vegetación que nos invita a caminar tranquilamente, respirando hondo y llenando el cuerpo de esa paz y tranquilidad que nos da la naturaleza en estado puro.
Enseguida llegamos a un estanque, donde el río hace una pequeña parada para encogerse y meterse por la estrecha “Presa do Muíño do Comercio ou Muíño de Pura” (Presa del Molino del Comercio o Molino de Pura). No cabe todo y se vierte por los lados. Una parte va para la Presa do Cagallal, que antiguamente se usaba para regar las fincas del mismo nombre, y la otra sigue el verdadero camino del río pasando por el Ponte de Saramagoso (Puente de Saramagoso). Es este un precioso puente medieval de sencilla hechura, en el que parece que, una vez labradas las piedras, un gigante las fue colocando encajándolas unas en otras como si de un rompecabezas se tratase.
Sendero adelante, caminando entre canales de agua, llegamos al “Muíño de Pura do Comercio” (Molino de Pura del Comercio). Es de planta baja con cubo de balsa. Interiormente no tiene colocadas las muelas por lo que no está en funcionamento. Es de propiedad particular. Pegados al cubo de este molino, caminamos junto a la presa del Cagallal. Mirando a nuestra derecha vemos, allá abajo, el río y la Presa del Molino de las Paradas. Hay unas hermosas cascadas que nos invitan a llevarlas para casa, por lo menos, en una foto.
En esta presa lavaban las mulleres la ropa de casa durante el verano. Cuando iban a sachar el maíz, después de comer, como hacía mucho calor aprovechaban para llevar la ropa al río y lavarla, entre comentarios, algún canto y cuentos de mozos y mozas. Allí quedaba al sol hasta la noche, cuando se recogía. Cuantos trajes se le han cortado allí a algunos (y... a algunas)!
Si seguimos unos pasos más, vemos el Muíño das Paradas (Molino de las Paradas), su cubo y la presa, todo hecho de piedra. Este molino fue construido durante el primer cuarto del siglo XIX, con piedras arrancadas en el río y otras traídas en carros desde el monte. Pensamos que es el más antiguo de los que se conservan. Fue el último que paró de moler. Se llama “das Paradas” (de las Paradas) porque le faltaba a veces el auga, sobre todo en el verano, que usaban para regar las fincas y además escaseaba, y el molino paraba. Es un molino de Herdeiros (Herederos). Estos molinos se construían entre varios vecinos o familiares que después repartían los tiempos de molienda o la “vez” , como también se llamaba.
Tiene un tejado de losas que se trajeron en carros de vacas desde Montouto. En el interior tiene la tolva colgada de una viga más baja que el techo, el pie y la muela de piedra del país, y el 'tremiñado'. El 'tremiñado' es el lugar alrededor de la muela donde cae la harina. En él, debían estar bien rematadas las paredes y el suelo. Cuando se iba a recoger la harina, se barría el 'tremiñado' con una escoba de paja y con una pala pequeñita de madera se iba echando en el saco. Una vez barrido, venía el de la siguiente “vez” y, sin parar el molino, echababa el saco de maíz en la tolva y molía las horas que le correspondían. Después tenía que barrer el molino para dejarlo preparado para el siguiente. Se molía de día y de noche, cada uno cuando le tocaba. Siguiendo la ruta atravesamos el río por un bonito puente de madera para pasar a la otra ribera del río. Allí esta el molino “do Medio” (del Medio), llamado así porque está entre el “de las paradas" y el "de los Obelleiros". Es una construcción también de piedra con el tejado enlosado de la misma forma que el anterior. Para hacerlo, tuvieron que romper un cerro de una piedra muy dura que, debido a los recursos de aquella época, no pudieron deshacer por completo. Allí está el Molino, casi pegado al cerro, de tal modo que parece que se empujan el uno al otro. Es también de herederos, en él molían diversas familias por horas repartidas entre el día y la noche. En el interior tiene una tolva colgada y una caja de madera de seis lados alrededor de la muela donde va cayendo la harina. El rodezno era de madera y se estropeaba muchas veces por lo que el molino estaba largas temporadas sin moler, hasta que iban los que tenían “vez”  y lo arreglaban.
El último de esta ruta es “el de los Obelleiros”. Es conocido por este nombre porque fueron los miembros de esta familia, muy numerosa en Sabucedo, quienes lo construyeron. También de piedra como los anteriores y con tejado de gruesas losas. Hace ya años que rompió el tejado con el peso y se derrumbó dentro del molino. No hay posibilidad de ponerlo, actualmente, en funcionamiento. Se conserva el exterior como estaba antiguamente.
Debajo de él está la “Poza dos Obelleiros” (Poza de los Obelleiros) que era el lugar donde se bañaban los niños de Sabucedo. Después se duchaban con el agua que sacudía el rodezno.

LA MOLIENDA

Era una actividad que se hacía a diario, de día y de noche. Normalmente eran las mujeres las que se encargaban de este trabajo, ya que los hombres estaban “fuera”, trabajando para traer “un peso” para casa.
Por el día iba cada una sola, porque siempre había gente trabajando en las fincas o por los caminos llevando y trayendo el ganado. Pero por la noche, se tenía más miedo y normalmente siempre iban dos mujeres juntas. Casi siempre iban, la que terminaba la molienda y la que le tocaba el siguiente turno. Para alumbrar el camino llevaban un antorcha. Es esta un atado de paja de centeno a la que se le prendía fuego al salir de casa para poder ver por el camino. La antorcha tenía brasa y, si se agitaba un poco, prendía lumbre en ella. Pero no podía ir encendida continuamente porque se acababa muy pronto y tenía que durar la ida y la vuellta.
Para barrer el molino se llevaba un candil de gas. Era como una pequeña botella con un asa para cogerla o tenía un pequeño gancho para colgarlo. También se usaba el “farol” que consistía en un pequeño recipiente con aceite y una mecha que se metía dentro de una especie de caja cuadrada, con cristal alrededor. Se encendía y, aunque iluminaba poco, no lo apagaba el aire. Durante el barrido del molino por la noche o en el cambio de vez, se alumbraba con el candil o con el farol. La antorcha se usaba para el camino.

LA “SIERRA DEL MAESTRO”
MOLINO, ASERRADERO Y HORNO

“SIERRA del MAESTRO”, “Fábrica del Maestro” o “Molino del Maestro” es el nombre con los que se conoce en la aldea y alrededores esta edificación. El nombre se debe a que la persona que lo construyó y fue su propietario, era el maestro de la parroquia D. Francisco Regueiro Moreira. En aquellos tiempos todo estaba castellanizado y Don Francisco era conocido como “o Maestro” (el Maestro).
Está situado en la parroquia de Sabucedo, Ayuntamiento de A Estrada, junto al río de Sabucedo, también llamado río de Vesacarballa, de quien recibe el agua para su funcionamiento. El paraje recibe el nombre de Os Miñós. La propiedad actualmente le corresponde por herencia a D. Francisco Regueiro Rivas, hijo del propietario del mismo.
Tiene unas dimensións aproximadas de 10x10 m. Es una construcción de planta baja. A ras del suelo tiene una planta donde se encuentran las máquinas de moler y la del aserradero.
Debajo de esta planta hay un semisótano, que ocupa la mitad del espacio de arriba, y que alberga las poleas de transmisión de la serra y la Hidráulica (rueda de madera en forma de noria de 4 m de diámetro que mueve la sierra). Bajo este semisótano, al lado del río, está el rodezno del molino y el fondo de la hidráulica.
La explanación de la finca, así como la construcción de la presa, el estanque y la edificación del molino, empiezan en el año 1910. Se hace de manera artesanal entre los familiares y con ayuda de algún cantero o trabajador a jornal y, según cálculos bastante aproximados hechos durante las obras, se movieron unos 359 m3 de tierra y piedras. No se utilizaron medios mecánicos ya que no existían, solo el carro de vacas y la fuerza de los hombres.
La primera piedra del edificio la colocaron, el 27 de octubre de 1912, a las cuatro de la tarde, el propietario, Francisco Regueiro y  su esposa Isolina López, según consta en la historia manuscrita por él. El 3 dejulio de 1913 empezó a moler como “Molino de Maquía”. Este sistema de molienda consistía en “cobrar” el servicio de moler mediante el pago “en especie” de una parte muy pequeña del grano que se traía. Al que tenía para moler un saco, por ejemplo, de 20 quilos de grano de maíz, se le quitaba una “medida” que equivaldría a un quilo. Estas “medidas” eran hechas de madera o aprovechaban un bote de lata que tuviese las dimensiones para ese uso.
LA SIERRA o ASERRADERO fue construido por el mismo propietario en el año 1921, ampliando la edificación anterior y comprando la máquina de serrar y demás accesorios a la empresa “La Maquinaria Moderna” de Bilbao, según carta y factura que se conserva, siendo el importe de la máquina y las piezas de 1.032 pesetas.
La hidráulica que mueve la sierra fue hecha en el sitio debido a sus dimensiones (tiene un diámetro de más de 5 m). Es de madera de roble en forma de noria con unos cajones que al llenarse de agua, por su peso, hacen andar la rueda. Esta está unida por un eje de hierro a la polea de fuerza que por medio de una correa transmite el movimiento a un juego de poleas multiplicadoras, (una pequeña y una grande en el mismo eje), y desde la más grande, también mediante una correa, el movimiento ya multiplicado, llega a la sierra que gira con rapidez.
Los troncos de los árboles entran en la sierra por una puerta que da al camino y abre en forma de libro apaisado. Pasan a un carro de madera que, al empujarlo con un palo, rueda sobre unos pequeños carriles y lleva los troncos hacia la sierra que los va convirtiendo en tablas. Por otra puerta, igual a la anterior, se va echando fuera, una a una, cada tabla que se sierra. El trabajo de serrar se cobra por metro cuadrado de madera serrada, siendo algo distinto el precio del roble (madera dura), al del pino (más blanda).
En el mismo año de la puesta en marcha de la sierra, construyó también en el mismo edificio un horno de piedra y ladrillo refractario para cocer pan; cocía muy bien y era el único lugar de la familia para cocer el pan de maíz. Allí se reunían, un día a la semana, ancianos, jóvenes y niños, al atardecer y después de calentar el horno, se hacían las bollas. A continuacion, se metían los panes de maíz en el horno y se cerraba la puerta de madera sellándola bien con barro. Allí quedaban los panes toda la noche, cociéndose poco a poco, hasta que al día siguiente, a media mañana, se abría para traer los panes para casa en una cesta que normalmente transportaban las mujeres en la cabeza.
De esta edificación existe una historia inédita, manuscrita por el propietario y que comienza en el año 1910, donde se refieren todos los momentos de la construcción, cuentas, problemas y sucesos. También hay libros de cuentas de los ingresos realizados a partir de la puesta en funcionamento y de los gastos y arreglos que se tuvieron que hacer. Es realmente interesante y puede formar parte del tesoro del molino-aserradero junto con multitud de  cachivaches que se conservan.
 

Información

Tipo:
Senderismo
Longitud de la ruta (Km):
1.0

Localización

N 42º 35' 23'' - W 8º 25' 0''

Imágenes